viernes, 7 de octubre de 2011

La familia sin fotos


La Familia sin Fotos



Todas las familias tienen una. En cada casa de cada familia hay una caja de fotos. No importa que tan rota, minusválida, disfuncional o fría sea. Cada casa tiene su caja de fotos. Todas. Menos esta.

Esta familia de esta casa, de paredes blanca de puertas cafés y ventanas grises no tenía una caja de fotos. No se había extraviado, no se había perdido en alguna mudanza dominical. No se había olvidado en la casa anterior. Simplemente no había, nunca hubo. Fotos.

Las paredes eran frías, blancas, con cuadros que no se veían esparcidos por allí y por allá y con el eco escondido en las esquinas. La sala nueva, jamás se usaba, tampoco la mesa de centro.

La casa era grande, blanca, cuatro cocheras, cinco autos, seis recamaras, cuatro ocupadas, ocho baños. Un piano mudo. Un jardín grande detrás, con palmeras siempre verdes pero sin una fuente en la esquina, con una mesa de jardín, nueva, siempre nueva. El cuarto de servicio debajo de la cocina, era el cuarto más cálido de la casa, con la pared tapizada de santos ciegos, sordos y mudos. Con una veladora para la virgen y otra para el sagrado corazón. Una pequeña grabadora con canciones rancheras y una televisión a color para ver la novela de las seis y los chismes de Chapoy. Un foco incandescente colgaba del techo blanco, las paredes café claro. El piso gris.

El típico silencio de colonia residencial, el silencio de casa con dinero y sin caja de fotos. Las comidas eran siempre frías, aunque comieran sopa, eran en silencio. Se comentaban las noticias, el trafico, el condominio en Cancún, la casa de Vallarta. Nunca el chico de la banca de enfrente, el campeonato de futbol, el sueño de la noche anterior, las llamadas de los abuelos, el cinco en matemáticas, el diez en literatura.

Solo María con el golpeteo de las ollas de la comida amenizaba la comida, eso o las peleas del papá en el teléfono, o las amigas de la mamá en el celular, o las teclas del celular. “por qué no usará el “dishwasher” María? Por eso esta como esta” pensaba alguien en la mesa.

Y María talle que talle, friega que friega, las ollas de acero inoxidable, de veinte salarios mínimos cada una. Y María piensa que piensa en la casa de su ama’ en la orilla de la ciudad, en algún pueblito de nombre polvoroso, de castillos salidos, de ladrillos rojos desnudos, de jardín amarillo, con concreto de la mezcla como patio y un triciclo de reyes tirado en la entrada. Protecciones de acero oxidado en la ventana que da a la calle. Un baño dos cuartos seis niños cuatro adultos cinco camas. Una sala-comedor-cocina. Los adornos de las posadas de la semana pasada, formando una hipotenusa de una varilla a otra, amarillos y azules. Atados a los castillos del segundo piso hipotético.

Y sigue pensando en su ama’ tan triste, siempre esperando a que su viejo regrese del norte, o su hijo, o su otro hijo, su hija más grande, su sobrino, su nieto mayor. Sentada en su sillita de bejuco, prendiendo el anafre, soplando con su cartón seco como sus ojos, de tanto llorar. Preparando chicharron para sus nietos, que también esperan. Un papá, una mamá, un hermano. Siempre esperando.

Y se le escurre una lagrima, y se prenden todos los carros de la familia, cada quien por su lado, al trabajo, al salón de belleza, al futbol, al Starbucks, al cine. Y así se queda María con sus recuerdos y con sus ollas tristes. Tallandolas como si tallará la tristeza de su alma. Pero ni las ollas de cincuenta salarios minimos pueden quitar la tristeza del alma.

Se seca las manos, seca la tarja y se regresa a su cuarto, debajo de su cama toma una caja de zapatos vieja. La primera comunión de Juanita, las bodas de plata de los abuelos, el cumpleaños de Luis, las vacaciones en Acapulco, estrenando la casa de su ama. La boda de su hermana lupita, los quince años de Carmen. Cierra la caja, la pone debajo de su cama y sonrrie. 



inspirado en :El monstro - Planeta loreliano

1 comentario:

  1. Hacia mucho (como 5 dias) que no leia algo nuevo!
    Te he dicho que me gusta mucho como escribes? n.n

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comenta ;) es la parte más divertida de todas